En Argentina, el
sistema de licenciatura de fonoaudiología es diferente de lo en los EEUU.
Mientras en los estados unidos, es necesario hacer una maestría para practicar como fonoaudiólogo, en Argentina se puede practicar después de
tres años de universidad. En estos tres años, una persona consigue un “título”
en fonoaudiología y, si quiere, puede continuar unos años más para hacerse “licenciada” en fono. Un fonoaudiólogo titulado puede trabajar haciendo casi
las mismas cosas como un licenciado, o puede trabajar como “técnica”, o
asistente, a un licenciado. En que estoy al fin de mi carrera de bachiller, soy
parecida a una fonoaudióloga titulada en Argentina. Por eso, trabajo
básicamente como técnica con dos fonoaudiólogas.
Licenciada Laura
Lerner trabaja principalmente con adultos con pérdida de audición postlingual.
Es decir que, perdieron su habilidad de oír más tarde en su vida - después de
que aprendiese lenguaje. Con estos pacientes trabajamos con la rehabilitación de
audición. Les ayudamos acomodarse de nuevo a oír con audífonos. Una tarea muy
común que hacemos es simular un ambiente ruidoso en lo cual el paciente
necesita enfocar en lo que está diciendo una persona específica. En este
trabajo, muchas veces yo estoy en el fondo leyendo un texto o poniendo música
en la radio mientras Laura lee otro texto. El paciente necesita repetir lo que
oye de Laura. Otras veces, cuando el paciente recién empezó trabajando con
Laura, hacemos tareas más sencillas como repetición de oyente en un ambiente
tranquilo. En estos casos, tomo anotaciones sobre lo que hace el paciente –
sobre lo que oyó bien y lo que equivocó.
Fonoaudióloga Melisa
Funes, en contraste, trabaja con niños. La situación con niños es muy diferente
porque algunos de ellos fueron implantados prelocutivos (antes de los 4 años) con implantes cocleares (IC) y tienen maestría del lenguaje casi normal por su edad mientras otros nacieron sordos pero no tienen ni IC ni audífono y tienen casi
nada de lenguaje. Algunos de los niños usan el lenguaje de señas, pero no lo usan como el modo de comunicación principal. Las habilidades auditivas de la más básica a la más avanzada incluyen detección, discriminación,
identificación, reconocimiento, y comprensión; cada paciente trabaja en nivel diferente de audición. Lo que trabajamos con los niños
puede tener que ver con cualquiera de esas habilidades, depende de su propio nivel. También trabajamos
habilidades sociales e lingüísticas. Muchas veces realizamos estos trabajos a
través de juegos en lo que nombramos animales, colores, u objetos simples. Mi
papel en estos juegos es simplemente jugar. La idea es que, a través de jugar, los
niños aprendan habilidades como tomando turnos y las palabras y construcciones
lingüísticas relacionadas. Por ejemplo, aprenden pronombres como “mi turno” en
contraste con “tu turno”; o quizás aprenden la construcción de preguntas:
“¿Quién es ahora?” Para los niños sordos, empiezan a o detectar sonidos o
integrar y comprender vocabulario nuevo - otra vez, depende en el nivel en que están aprendiendo en este momento. Lo que me interesa mucho es como
podemos usar el mismo juego para varios pacientes con necesidades diferentes –
cambiamos unos puntos para caber cada uno. Otras veces, realizamos “tests” de
lenguaje, comprensión, y producción. En estos casos tomo anotaciones y colecto
los datos mientras la fono administra la prueba.
Lo que me encanta
sobre el trabajo de la fonoaudiología es la flexibilidad e improvisación que
viene con cada día y cada paciente. Mientras he explicado lo que hago,
generalmente, en esta publicación de blog, quiero expresar que el trabajo
consiste en mucho más que eso. Es siempre una práctica en la interacción
dirigida pero casual, enfocado pero social; en contraste con un ambiente como
la escuela, por ejemplo, trabajamos con individuos y uno siempre tiene que
tener en cuenta las predisposiciones de los pacientes. Además, los planes están
siempre cambiando en este trabajo – puedes programar algo y cuando llega el
paciente te das cuenta de que eso no va a funcionar. Entonces, hay que estar
listo para que algo cambie. Nunca se sabe como va a terminar un día en la
fonoaudiología, pero siempre estoy emocionada empezarlo.
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